Print Friendly, PDF & Email

Patricia, Dina y Silvia, tres mujeres encadenadas al programa El Salvador Productivo, compartieron sus experiencias sobre esta iniciativa con el Presidente Sánchez Cerén durante el programa Casa Abierta.

El programa Casa Abierta, en el que el Presidente Salvador Sánchez Cerén sostiene encuentros directos con representantes de distintos sectores de la ciudadanía, exhibió este sábado una muestra de la pujanza de los emprendedores salvadoreños.

Los invitados en esta ocasión fueron pequeños productores que forman parte de la alianza público-privada El Salvador Productivo, mediante la cual el gobierno les apoya para que sus productos sean puestos a la venta en una tienda abierta en el Aeropuerto Internacional Monseñor Óscar Arnulfo Romero y Galdámez, brindándoles la oportunidad de proyectarse a nivel internacional.

La iniciativa ya ha logrado incluir a más de 100 productores de más de 40 municipios del país, el 85% de ellas lideradas por mujeres, que han puesto a disposición más de 500 productos cuyas ventas representan oportunidades de desarrollo para familias salvadoreñas. Estas son tres historias, de tres invitadas al programa, que así lo demuestran.

La historia de Patricia Recinos tiene un sabor dulce, y no solo por la naturaleza de sus productos, sino por los resultados que ha obtenido: su compañía, Laínez y Recinos, elabora dulces típicos que se convirtieron en el primer producto de una pequeña y mediana empresa (pyme) de El Salvador en ser exportada a través de la cadena Walmart.

“Nuestra empresa es muy pequeña pero, nosotros tuvimos una meta, un objetivo, y gracias Dios pudimos lograr poder expandirnos a Centroamérica y lograr, aun siendo una pequeña empresa, poder ser grandes”, aseguró Patricia al hablar de su éxito.

Laínez y Recinos inició operaciones con la multinacional Walmart en 2011, ingresando con tres productos: semilla de marañón, chocolate en tablilla y coco rallado.

“Con el tiempo nos dimos cuenta que había el apoyo del Fondo de Desarrollo Productivo (Fondepro, iniciativa impulsada desde el Ministerio de Economía), nos realizaron une estudio y calificamos para recibir el apoyo”, explicó Patricia.

“Con la compra de maquinaria y equipo logramos convertirnos en una empresa competitiva, elaborando mejores productos con estándares de calidad altos y con eso acceder no solo al mercado nacional sino que al mercado internacional con la empresa Walmart”, añadió.

Su empresa contrata a salvadoreñas y salvadoreños que imprimen en sus productos un toque de identidad. “Así sabe El Salvador”, dijo al referirse a los dulces que elaboran.

Ahora Laínez y Recinos cuenta con un catálogo de 50 productos, lo que le valió para ingresar al mercado centroamericano con Walmart. Patricia asegura que el ingreso de su empresa a la tienda El Salvador Productivo es una nueva oportunidad para continuar la expansión.

“No es necesario tener maquinaria grande para hacer un producto, sino que se necesita ingenio e inteligencia para salir adelante”, subrayó la empresaria.

La empresa Quetzalí, productora de calzado bordado a mano, también es una de las beneficiarias con la tienda El Salvador Productivo, y la mujer que la representa, Dina Castro, es una muestra viva de cómo el apoyo gubernamental contribuye al éxito de los emprendedores.

“Yo fui encontrada por CONAMYPE, que me vinculó a un Centro de Desarrollo de la Micro y Pequeña Empresa para que me transformaran en el crecimiento mediante la capacitación; fui empoderada con Ciudad Mujer y también he sido capacitada por el Organismo Promotor de Exportaciones e Inversiones de El Salvador (PROESA) en tener un producto ya listo para exportar”, aseguró Dina, quien agradeció al Presidente por el impulso de estos programas.

La empresaria sostuvo que con la entrada a la tienda El Salvador Productivo se ha abierto una ventana para que la empresa tenga una proyección internacional, hecho que ya es una realidad.

“Gracias a esta tienda nosotros tenemos dos distribuidores en los Estados Unidos, uno en Virginia y uno en Los  Ángeles, porque ellos vieron el producto en la tienda y vieron la calidad y la innovación del producto”, comentó.

Este impulso, añadió, ha permitido también beneficiar a los trabajadores y trabajadores en la empresa, en su mayoría jóvenes. “Tenemos un compromiso social con los jóvenes, para que ellos puedan estudiar, puedan seguir adelante”, dijo.

Silvia Serpas, una joven que trabaja en el área de ventas de la tienda El Salvador Productivo, da fe de cómo esta iniciativa también está contribuyendo a generar empleos directos.

Desde muy temprana edad, Silvia tuvo que tomar las riendas del hogar para ayudar a criar a sus hermanos menores ante la partida de su madre, que migró a otras tierras en busca de una oportunidad que ayudara a sostener económicamente a la familia.

“Tuve que estar pendiente de mis hermanos, de  su estudio, de su salud, ya no solo de mi vida, y pues los tres crecimos en una situación difícil, crecimos con una presión social muy fuerte, en mi caso, muchas voces negativas que constantemente me decían ‘no vas a poder, vas a fracasar’”, recordó la joven.

Esos comentarios, aseguró, no fueron obstáculo frente a sus ganas de salir adelante junto a sus hermanos y cumplir los sueños que tenía desde niña.

“Ahora ya puedo ver que estoy iniciando a cumplirlos, mis sueños,  sacar adelante a mis hermanos, en honor a la honra que le debo a mi madre, y también de culminar mi carrera como administradora de empresas y, por qué no decirlo, en un futuro también tener mi propia empresa”, expresó.

“Estos proyectos no solamente destacan el talento salvadoreño, el emprendedurismo, sino que también están abriendo nuevas oportunidades de empleo a diferentes jóvenes, a diferentes mujeres que día a día están luchando por sacar adelante a su familia, luchando por cumplir un sueño y yo soy un ejemplo de ello”, añadió con lágrimas de emoción.

 

San Salvador, 24 de junio de 2017.